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Dos campamentos romanos emergen bajo Palencia

Administrador 03 de August de 2026 43 lecturas 6 min de lectura
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Bajo las calles de Herrera de Pisuerga, en el norte de Palencia, los arqueólogos acaban de confirmar algo insólito: no uno, sino dos campamentos romanos construidos el uno encima del otro, separados por generaciones y guardados durante dos milenios bajo la misma colina. La tierra fue entregando primero unos pavimentos irregulares, luego un muro con una orientación que no encajaba con nada conocido en la zona. Al seguir cavando, apareció la sorpresa completa.

Dos campamentos, una misma colina

El equipo de la Unidad de Arqueología de IE University, que lleva años trabajando en el yacimiento de Pisoraca, el nombre romano de la actual Herrera de Pisuerga, ha confirmado la existencia de dos recintos militares construidos de forma sucesiva sobre el mismo terreno. Los arqueólogos los han bautizado como Herrera I y Herrera II para diferenciarlos.

Herrera I es la fase más antigua. Sus estructuras se apoyan directamente sobre el sustrato geológico, sin restos previos debajo, lo que indica que fue la primera construcción militar romana en ese punto exacto. Herrera II, en cambio, se levantó después con una organización urbanística distinta y una planificación constructiva bastante más compleja, señal de que el ejército romano no solo ocupó el lugar dos veces, sino que cambió su forma de construir entre una fase y otra.

Pablo Arribas Lobo, arqueólogo y director de las intervenciones, lo resume con una frase que deja pocas dudas sobre la magnitud del hallazgo: "se superponen 2 campamentos diferentes, 2 campamentos romanos con diferentes orientaciones y un urbanismo diferenciado". Dos orientaciones, dos formas de organizar el espacio, un mismo cerro.

Por qué Roma necesitaba una base militar en Palencia

Para entender qué hacían miles de soldados romanos acampados en pleno norte peninsular hay que remontarse a las Guerras Cántabras, la última gran campaña militar con la que el emperador Augusto completó la conquista de Hispania entre los años 29 y 19 antes de Cristo. Cántabros y astures fueron los últimos pueblos peninsulares en resistirse al dominio romano, y hacerlo les costó casi una década de enfrentamientos en un terreno montañoso que Roma nunca había tenido que dominar antes.

La legión que vigiló el norte

Pisoraca no era un campamento cualquiera. Allí se acantonó la legio IIII Macedonica, una de las unidades militares que Roma desplazó al norte de Hispania tras el fin de las hostilidades para asegurar el territorio recién conquistado. No bastaba con ganar la guerra: había que vigilar que la paz se mantuviera, y para eso hacía falta una presencia permanente capaz de reaccionar rápido ante cualquier revuelta.

Según los cálculos del propio Arribas Lobo, el campamento llegó a albergar en torno a 6.000 personas entre soldados y personal auxiliar, una cifra que da una idea de la escala logística que suponía mantener una base así: alimentar, abastecer y organizar a miles de hombres en una región que apenas unos años antes había sido territorio hostil.

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Calles, desagües y la vida cotidiana bajo las botas romanas

Más allá de los muros y las orientaciones, lo que empieza a emerger en Pisoraca es el pulso diario de un campamento romano en funcionamiento. Los arqueólogos han documentado pavimentos y niveles de circulación que corresponden a las calles internas del recinto, además de un sistema de evacuación de aguas que ya había sido localizado en una campaña anterior, en 2023.

Ese tipo de infraestructura, la de canalizar el agua de lluvia o los residuos, es la que normalmente distingue un asentamiento improvisado de uno pensado para durar. Un campamento de paso apenas necesita zanjas; uno diseñado para alojar a una legión durante generaciones necesita ingeniería. Y eso es justo lo que empieza a dibujarse en Herrera I y, sobre todo, en Herrera II.

¿Qué queda por descubrir bajo Pisoraca?

Los directores del proyecto, Pablo Arribas Lobo, Olivia Reyes Hernando y Alejandro Antolín Abad, ya han anunciado que la investigación seguirá varias líneas en los próximos meses: el análisis de los materiales recuperados para entender mejor el abastecimiento y el consumo dentro del campamento, prospecciones geofísicas para localizar estructuras que aún no han salido a la superficie, y levantamientos topográficos que permitan reconstruir con precisión cómo se organizaba cada fase del recinto.

El proyecto cuenta con el respaldo del Ayuntamiento de Herrera de Pisuerga, la Diputación de Palencia y el Instituto de Estudios Pisoraca, tres instituciones que llevan años apostando por convertir este rincón de Castilla y León en una referencia para entender cómo funcionaba el ejército romano en los territorios recién conquistados.

Lo que hace especialmente relevante este hallazgo es que rara vez se puede observar de forma tan clara la evolución de un mismo emplazamiento militar romano a lo largo del tiempo. La mayoría de los campamentos conocidos en Hispania se documentan en una sola fase de ocupación; aquí, en cambio, la superposición permite comparar directamente cómo cambió la forma de construir, de organizar el espacio e incluso de pensar la defensa entre una generación de legionarios y la siguiente. Es, en cierto modo, una fotografía en dos tiempos del mismo ejército adaptándose a un territorio que había costado casi una década someter. Otros yacimientos del norte peninsular, como las recientes excavaciones en Numancia, están arrojando una luz similar sobre cómo Roma organizó militarmente la península tras sus conquistas, mientras que hallazgos como el de el Castillo de Guzmán en Burgos recuerdan que el norte de la Meseta ha sido durante siglos un territorio disputado, mucho después de que los legionarios de la legio IIII Macedonica levantaran aquí su primer campamento.

Por ahora, Pisoraca sigue entregando piezas de un puzle que llevaba dos milenios bajo tierra, y todo indica que la campaña de excavación de los próximos meses aún tiene mucho que contar sobre el día a día de aquellos soldados que vigilaron el norte de Hispania cuando la conquista todavía estaba reciente.

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Fuente: elDiario.es

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