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Un cristal del tamaño de una moneda revela el lado cuántico de los objetos ordinarios

Óscar Navarro 10 de July de 2026 126 lecturas 7 min de lectura
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En laboratorios de la Universidad Técnica de Viena, científicos han logrado demostrar algo que parecería inverosímil: un objeto ordinario, un cristal del tamaño de una moneda, exhibe propiedades cuánticas profundas. Específicamente, detectaron un alto grado de entrelazamiento cuántico entre grupos de al menos nueve átomos dentro del cristal. Este hallazgo, anunciado en julio de 2026, desafía nuestra intuición sobre la realidad. Los objetos que podemos ver con nuestros ojos no se suponía que comportarse de manera cuántica; eso era territorio de electrones, fotones, y otras partículas subatómicas. Sin embargo, aquí está la evidencia: la mecánica cuántica, la extraña lógica que gobierna el mundo microscópico, también permea los objetos macroscópicos del mundo ordinario.

¿Qué es el entrelazamiento cuántico?

El entrelazamiento cuántico es uno de los fenómenos más fascinantes y perturbadores de la física moderna. Cuando dos o más partículas están entrelazadas, sus estados cuánticos están vinculados de una manera que no tiene análogo en la física clásica. Si mides una propiedad de una partícula entrelazada, instantáneamente afecta el estado de sus compañeras entrelazadas, independientemente de la distancia que las separe. Einstein famosamente llamó a esto acción fantasmal a distancia, porque le parecía contraintuitivol. Desde entonces, experimentos han confirmado repetidamente que Einstein estaba equivocado: el entrelazamiento cuántico es real.

El misterio del salto de escala

Lo que ha sido un misterio es cómo el entrelazamiento cuántico puede persistir en objetos grandes. El mundo que experienciamos cotidianamente parece ser completamente clásico: los objetos tienen posiciones definidas, velocidades definidas, colores definidos. No fluctúan de manera indeterminada como predicen las ecuaciones cuánticas. Esto ha llevado a una pregunta fundamental: ¿en qué punto, mientras escalamos desde el mundo atómico al mundo macroscópico, desaparece el comportamiento cuántico? ¿Es una transición abrupta o gradual? Los investigadores han observado durante años entrelazamiento en sistemas de varios átomos, pero mantenerlo en un objeto visible al ojo desnudo ha sido considerado prácticamente imposible.

El cristal especial de cerio, paladio y silicio

El material estudiado en Viena es una aleación de cerio, paladio y silicio. Este material tiene propiedades particulares que lo hacen adecuado para estudiar entrelazamiento macroscópico. Es un tipo de sistema de electrones fuertemente correlacionados, lo que significa que los electrones interactúan entre sí de maneras complejas. A temperaturas muy bajas, cercanas al cero absoluto, el sistema exhibe orden magnético peculiar. Fue en estas condiciones extremas donde los investigadores detectaron el entrelazamiento cuántico.

La técnica de la información cuántica de Fisher

Para detectar el entrelazamiento, los investigadores utilizaron una técnica llamada información cuántica de Fisher, desarrollada en años recientes. Esta técnica es más sensible a ciertos tipos de entrelazamiento que mediciones previas. Permitió a los físicos vieneses demostrar que no solo existía entrelazamiento en el cristal, sino que el grado de entrelazamiento era sorprendentemente alto. Específicamente, encontraron que grupos de al menos nueve átomos funcionaban como una entidad cuántica única, una propiedad que teóricamente debería haber desaparecido a escala macroscópica.

Implicaciones para la física fundamental

Este descubrimiento tiene profundas implicaciones para nuestra comprensión de la realidad. Sugiere que la frontera entre el mundo cuántico y el clásico no es tan clara como se pensaba. La mecánica cuántica y la clásica no son dos reinos separados; en cambio, la cuántica es más fundamental, y bajo condiciones adecuadas, incluso objetos grandes pueden mostrar comportamiento genuinamente cuántico. Esto representa un paso importante hacia la teoría de la gravedad cuántica, un área donde la física moderna aún lucha.

El colapso de la función de onda

En mecánica cuántica, un concepto problemático es el colapso de la función de onda. Mientras un sistema cuántico no sea medido, existe en una superposición de estados posibles, descrito por una función de onda. Cuando se mide, la función de onda colapsa a uno de los estados posibles. Sin embargo, es misterioso cómo y por qué ocurre este colapso. Algunos teóricos han sugerido que es el acto de medir a sí mismo el que causa el colapso, mientras que otros proponen mecanismos de colapso objetivo a nivel fundamental. El entrelazamiento macroscópico ahora puede ser utilizado para probar estas teorías de manera más directa.

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Aplicaciones prácticas y tecnología cuántica

Aunque este experimento es científica fundamental en naturaleza, tiene implicaciones prácticas potencialmente importantes. El entrelazamiento cuántico macroscópico podría ser utilizado para desarrollar sensores cuánticos extraordinariamente precisos. Tales sensores podrían detectar cambios en campos magnéticos o gravitatorios con una sensibilidad que excede los límites clásicos. Las aplicaciones potenciales incluyen navegación de precisión mejorada (importantes para satélites y nave espacial), detección de minerales subterráneos, diagnóstico médico mejorado, y hasta la detección de ondas gravitatorias con sensibilidad superior.

La computación cuántica y la información cuántica

Otro área donde el entrelazamiento macroscópico podría tener impacto es en la computación cuántica. Los computadores cuánticos usan qubits entrelazados para realizar cálculos que están exponencialmente más rápidos que los computadores clásicos para ciertos problemas. Sin embargo, mantener el entrelazamiento en un computador cuántico es desafiante: cualquier perturbación del entorno causa decoherencia, destruyendo el entrelazamiento. Comprender cómo el entrelazamiento puede mantenerse en sistemas más grandes podría ayudar a diseñar procesadores cuánticos más robustos.

Desafíos de temperatura y aislamiento

Es importante notar que el experimento de Viena requirió condiciones extremas: temperaturas cercanas al cero absoluto (alrededor de 0,1 Kelvin) y un laboratorio aislado de perturbaciones externas. A temperatura ambiente, el movimiento térmico de los átomos destruye rápidamente cualquier coherencia cuántica. Por lo tanto, aunque el resultado es fascinante, el cristal estudiado no es en sentido estricto un objeto ordinario exhibiendo propiedades cuánticas visibles cotidianamente. Es más bien un sistema preparado cuidadosamente que revela un aspecto fundamental de la naturaleza que permanecería oculto en condiciones normales.

El futuro de la investigación

A raíz de este descubrimiento, surge una pregunta natural: ¿se puede lograr entrelazamiento macroscópico a temperaturas más altas? ¿Existen materiales que puedan mantener entrelazamiento a temperatura ambiente? Estos son problemas abiertos que investigadores de todo el mundo ahora están abordando. Si tales sistemas pueden ser encontrados o ingeniería, revolucionaría nuestra capacidad de utilizar fenómenos cuánticos en aplicaciones prácticas.

La naturaleza profunda de la realidad

Quizás la implicación más profunda del trabajo vienés es filosófica. Nos recuerda que la realidad en el nivel más fundamental es extraña, contraintuitiva, y diferente de nuestras expectativas cotidianas basadas en la experiencia sensorial. Un cristal que podemos sostener en la palma de la mano, que parece un objeto ordinario, alberga en su interior un microcosmos donde gobierna la lógica cuántica. Sugiere que la realidad de todos los objetos, sin excepción, es en algún nivel profundamente cuántica. Solo que en la mayoría de circunstancias, los efectos cuánticos son promediados y cancelados, dejando un mundo que aparenta ser clásico.

El descubrimiento del entrelazamiento cuántico macroscópico es, por lo tanto, más que un resultado experimental interesante. Es un recordatorio de la unidad subyacente de la naturaleza, de cómo lo microscópico y lo macroscópico no son realmente tan separados como imaginamos. La física cuántica, lejos de ser solo un capítulo esotérico de la ciencia, permea la realidad en su totalidad.

Fuente: ScienceDaily

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